¿Cómo elegir el mejor club?
09-05-2016

Cuando llega esta época del año, los maestros de las escuelas preparamos con especial esmero la Jornada de Puertas Abiertas. En ella, recibimos a las familias interesadas en inscribir a sus hijos en nuestro centro. Para las familias constituye una gran oportunidad de resolver sus dudas y a los maestros nos permite explicar el proyecto educativo y los rasgos de identidad de la entidad.

 

Ambas partes salen ganando y ésta sería una iniciativa fácilmente exportable a los clubes de fútbol en pos de ser transparentes y dar toda la información posible para decidir donde empezará nuestro hijo la práctica del fútbol. Por desgracia, pocos clubes lo hacen de esta forma.

 

Para facilitar vuestra decisión, os aconsejamos tener en cuenta los siguientes aspectos:

 

1. Información sobre el Club: La mejor manera de hacerlo siempre es la observación directa. Podemos acudir a las oficinas del club y resolver todas nuestras dudas de primera mano. Otra opción sería acudir a los entrenamientos y observar cómo trabajan sus entrenadores desde la grada. De esta forma, sabríamos si es la clase de entorno que deseamos para nuestros hijos. Para complementar nuestra decisión, podemos preguntar la opinión de los usuarios o de conocidos que forman parte de ese club y pedirles que nos expliquen su experiencia. Todo ello sin caer en el error de dar por sentados todos los juicios de valor y los prejuicios que puedan tener ya que muchas veces, las malas experiencias personales que nos cuentan priman sobre la imparcialidad de nuestra decisión.

 

2. Situación y localización: la organización de nuestro día a día semanal depende de este aspecto. Hay que valorar la comodidad de poder ir a pie o por el contrario, tener que coger algún transporte cada vez que nuestro hijo va a entrenar. Es importante poder conciliar nuestra vida familiar y laboral con acudir a los entrenamientos ya que no podemos vivir en un stress permanente a lo largo de la temporada, los niños serían los primeros afectados por esta situación. Sin embargo, lo que nos ofrece un club que esté más lejos puede hacer que valga la pena hacer un trayecto más largo. Los alrededores del club y el ambiente que se respira deben ofrecernos la mayor seguridad de que nuestro hijo va a estar bien atendido.

 

3. Instalaciones y material: conforman el patrimonio de cada club y son uno de los factores más importantes. Hay que valorar elementos como el estado del césped, los servicios médicos,  la cantidad y la calidad de los materiales de entrenamiento... Ante la dificultad de conciliar la vida laboral y la familiar, un importante punto para decidirnos por un club es que ofrezca cursos de tecnificación o campus durante los periodos vacacionales de las escuelas.

 

4. Horarios y plan de entrenamiento: el horario de entrenamientos y la frecuencia de los mismos, condiciona el ritmo del día a día del niño. Debemos estar de acuerdo con esa rutina y valorar con anterioridad la cantidad de horas semanales que puede destinar a practicar el fútbol. Si omitimos este paso, al final de cada trimestre, podemos ocasionarle un estrés innecesario por no poder compaginar la carga de deberes y exámenes con la práctica del fútbol.

 

5. Filosofía del club: el ideario del club tiene que estar en consonancia con nuestra forma de ver la educación del niño. Si alguno de los valores primordiales del club o la extrema competitividad entra en contradicción con ellos, nos puede ocasionar conflictos innecesarios que afecten al ámbito familiar. El personal del club que va a interactuar con el niño: entrenadores, fisioterapeutas, coordinadores... debe asumir el compromiso de transmitirle unos valores que le eduquen como una persona íntegra y responsable.  Es conveniente conocer la hoja de ruta de cada club, el límite de jugadores que aceptan por equipo, su código de conducta... Cuanta más información tengamos, más fácil va a ser la adaptación de nuestro hijo.

 

6. Coste económico: debemos informarnos del coste anual que va a tener esta actividad ya que puede haber grandes diferencias en función de cada club. Hay que valorar todo lo que la entidad nos ofrece por ese precio y comparar con el resto de clubes en los que estemos interesados. Apuntarse a un club es un compromiso a largo plazo, todas las partes deben estar de acuerdo y tenemos que asegurarnos de poder asumir ese desembolso.

 

Si valoramos todas y cada una de estas variantes, estaremos mucho más cerca de acertar en esta importante decisión. Si nos equivocamos, tampoco debemos hacer un drama. Hasta en los mejores clubes existe la posibilidad de caer en un grupo o con un entrenador con el que nuestro hijo no acabe de sentirse cómodo. En ese caso, no debemos buscar culpables sino recomenzar el proceso de selección de club para lograr una mejor adaptación de nuestro hijo.

 

Óscar del Estal, profesor Escola Splai

 

 

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