El uso del whatsaap en equipos de fútbol
08-09-2016

La irrupción de aplicaciones de mensajería instantánea como Whatsaap ha dado una vuelta de tuerca más a la complejidad de gestionar y llevar las riendas de un equipo de fútbol. Muchas veces consideramos erróneamente que la falsa seguridad de saber usar la aplicación ya nos capacita para utilizar esa herramienta en nuestro ámbito profesional.Si damos el paso para hacerlo, hay que ser precavidos y ser conscientes de que estamos tanteando un terreno de arenas movedizas y cualquier paso en falso puede desembocar en una situación difícilmente reconducible. Es por ello que os damos una serie de consejos mientras reflexionamos sobre la idoneidad o no de impulsar un chat grupal con nuestros jugadores:

 

1. Evitar el exceso de control: Es muy importante que no caigamos en el error de repetir incansablemente nuestros mensajes también por vía telemática. Se ha comprobado que si estamos todo el día recordando a los jugadores lo que deben hacer sólo conseguiremos aumentar la inseguridad de nuestro plantel y hacer que pierdan autonomía en una etapa muy importante. El grupo puede llegar a bajar el nivel de atención y concentración cuando estemos dando indicaciones cara a cara en el vestuario o en los entrenamientos porque sabe que luego se lo vamos a recordar. Con cada repetición, devaluamos nuestra palabra de entrenador y provocamos que se evadan de nuestro discurso con mayor facilidad.

 

2. No anticiparnos a todo: Los problemas futbolísticos y de vestuario existen y deben saber enfrentarse a ellos y solucionarlos. En ocasiones, debemos dejar que se estrellen para observar su carácter y comprobar el grado de autogestión del vestuario. Una vivencia negativa es mucho más recordada y provoca muchos más cambios y propósitos de mejora en los jugadores que una positiva.

 

3. Motivar y dinamizar: nos permite ayudar al plantel psicológicamente en todo momento. Es bueno para salir de la monotonía y diversificar los canales de información a través de los cuales emitimos nuestro mensaje como entrenadores. En un 75 % de sus mensajes debería ser un canal profesional pero también debe haber espacio para hablar de otros temas o enviar contenido multimedia relacionado (o no) con la práctica del fútbol. Contribuye a un ambiente distendido y hace que conozcamos más a nuestros jugadores. Nos acerca a ellos pero nunca debe ponernos de igual a igual. Un chat de equipo acentúa el sentimiento de pertenencia a un grupo y nos ayuda a compartir información útil que no puede esperar a ser recibida.

 

4. No airear temas personales: Hemos de leer bien los mensajes antes de enviarlos porque una vez lo hemos hecho ya no hay marcha atrás. No se puede borrar ni evitar que lo lean. Lo peor que podemos hacer es intentar solucionar problemas individuales en un chat común. No debemos hacer nada de lo que nos podamos arrepentir después. Juega en nuestra contra la inmediatez de la recepción y la tendencia a pensar poco en lo que decimos. Recordad que cuando enviamos un Whatsaap nadie puede intuir por nuestro tono de voz ni nuestro enfado ni nuestra alegría y eso puede dar origen a muchos malentendidos. Debemos medir mucho las palabras y clarificar nuestro mensaje lo más posible.

 

5. Frenar los rumores: Lo único que hacen es crear confusiones y malos entendidos. El resto del grupo de jugadores, suele apoyar esos comentarios y el ambiente se crispa porque se van jaleando unos a otros. La fragilidad de cada individuo sumada a la progresiva confirmación de la información por diversos miembros del grupo puede hacer que el jugador cambie de opinión o se ponga de parte de la mayoría. Todo ello por el miedo a ser el blanco de las críticas en caso de no seguir la corriente general.

 

En definitiva, la herramienta no es mala, el problema es el mal uso que se hace de ella y que esas conductas pueden afectar negativamente el comportamiento y el rendimiento de los jugadores en el campo. Como maestro, soy poco partidario de hacer un chat con mis alumnos porque es mucho más fácil equivocarse que saberlo moderar con la exquisitez que requiere. El ámbito en el que se mueven un entrenador y sus jugadores es ligeramente diferente y la decisión final está siempre en vuestras manos. Si os animáis a ello, actuad con mucho tacto y si veis que no funciona, siempre tendréis la opción de salir o eliminar el grupo.

 

Óscar del Estal, profesor en Escola Splai

 

 

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