Los iconos y su farsa
12-12-2016

A la espera de que se confirme la evasión de impuestos de Cristiano Ronaldo y otros jugadores del Real Madrid, como antes había ocurrido con Leo Messi o con el fichaje lleno de abruptas gestiones de Neymar por el Barcelona, los grandes ídolos de este deporte manchan su imagen social. Aunque nadie duda de sus innumerables éxitos en el terreno de juego, virtudes que les han llevado a ganar premios individuales y colectivos, su resplandor mediático exige un comportamiento cuanto menos limpio, pues su relevancia es mayor sobre todo en ese público infantil y juvenil que imita sus acciones tanto dentro como fuera del césped.

 

Hay reflexiones de todo tipo. Es entendible, como aboga mucha gente, que un jugador de fútbol de primer nivel debe cuidar solamente lo que pasa en el campo, dónde si debe transmitir una buena conducta, pero que lo que haga fuera de él no le incumbe a nadie, ni tampoco tiene que dar ejemplo, ya que es solo un deportista. Sin ánimo de contradecir estas opiniones, estos jugadores de fútbol son los que han escogido ser iconos. Cristiano Ronaldo es una marca que vende camisetas y presume de dar ejemplo realizando acciones sociales y caritativas en medio mundo, paseando su nombre y su mercadotecnia como la de un deportista limpio y puro, honrado y solidario, un espejo para niños y jóvenes.

 

Por eso mismo, porque estos iconos presumen de ello y han montado un negocio alrededor del balón, deben ser coherentes con ese mensaje. ¿Tiene sentido un Cristiano o Messi que donen dinero a causas solidarias y luego estafen a Hacienda una cantidad cien veces mayor? Al final, esas donaciones se convierten en una farsa o un maquillaje, reflexiones que ya recogemos en nuestro libro ‘Cuando ganar es perder’. Obviamente, la culpa de ello no recae solo en los jugadores, sino en ese tribu que les rodean para chuparles toda la sangre que les sea posible. Algunos serán amigos o familiares, honestos en su compromiso, pero otros serán agentes que se las saben todas para ganar el máximo dinero posible.

 

Por el bien de todos, no debería haber diferencias entre la gente corriente y los jugadores de fútbol. No hay colores en la justicia, ni tampoco deferencias, y la mejor imagen social si se confirman las evasiones sería una condena justa, como la de cualquier ciudadano. Porque los iconos están para dar ejemplo, también en estos casos.

 

Alberto Martínez

@super_martinez

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