"Lo ideal es practicar el positivismo consciente"
30-05-2017

La educación emocional está incluyéndose en las aulas y también en el deporte. La psicóloga del CF Fuenlabrada, Virginia Sánchez, responde a las preguntas de Futboldinámico sobre esta pata imprescinsible en los equipos de fútbol. El coaching, la violencia en los campos, la importancia del psicólogo o los métodos a aplicar son unas pinceladas de una entrevista que aborda las profunidades de la mente.

 

¿Qué le aporta un psicólogo a un equipo que no le puede aportar un entrenador?

 

Las figuras son totalmente diferentes y lo que se le aporta a un equipo también lo es. El entrenador es el gestor principal del grupo y también su regulador, es el que tiene que transmitir sus ideas y el que tiene que controlarlo todo, pero evidentemente, igual que el preparador físico podrá trabajar su ámbito, el psicólogo con su trabajo puede ser el que trabaje y entrene con el grupo aspectos psicodeportivos: concentración y atención, comunicación, control de pensamientos, manejo de estrés… El psicólogo, además, intervendrá en gran medida a través del entrenador, por ejemplo para colaborar en crear una identidad de equipo o en la resolución de conflictos… Al fin y al cabo se debe entender como un equipo de trabajo en el que todos los roles (primer entrenador, segundo, preparador físico, psicólogo…) aportan cosas diferentes y se complementan los unos a los otros en la transmisión de un mensaje común positivo y potente.

 

El fútbol, en muchas ocasiones, se explica desde la mente (“nos falta confianza, el gol nos afectó”…) ¿Cree que la figura del psicólogo debería ser obligatoria para cualquier entidad deportiva?

 

Es cierto que cuando escuchas las ruedas de prensa de los entrenadores, por ejemplo, es increíble la cantidad de alusiones que hacen a aspectos mentales o psicológicos. No me gusta hablar de “obligatoriedad” nunca, pero evidentemente yo creo que sería muy positivo que la figura del psicólogo fuese algo más habitual y se viera con una mayor naturalidad. También es imprescindible que el entrenador crea en esa figura, ya que si no los psicólogos estamos vendidos, por así decirlo. No nos deben ver como “magos” o “hechiceros” ni como la figura del psicólogo con bata blanca que trabaja con problemas mentales. El psicólogo deportivo simplemente se encarga de la faceta mental, que también influye, y mucho, en el juego y en la competición, y es así como se nos debe considerar. No se trata de que sea obligatorio, si no de que se conozca nuestra figura y nuestro trabajo, de esta forma seguro que todo el mundo querría un psicólogo en su equipo.

 

¿Todavía encuentra reticencias en un vestuario cuando se utiliza la palabra ‘psicólogo’?

 

Lamentablemente sí y, como comentaba, es más por desconocimiento de la figura que por otra cosa. Se nos sigue asociando a “problemas”, a personajes que leemos la mente e, incluso a veces, a vendehumos. Se asocia a la psicología a todo eso que no somos capaces de explicar y no es así realmente. La psicología trabaja con pensamientos, emociones y conductas, sigue métodos y hay estudios que avalan nuestro trabajo.

 

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Vivimos en una sociedad que empieza a descubrir la educación emocional. ¿Cree que el fútbol es un buen medio para empezar a educar a los niños y niñas en el control de sus emociones?

 

Por supuesto que sí. Cuando trabajo con padres es algo de lo que les hablo siempre. El futbol no es “dar patadas a un balón” como se suele decir, si no que si se trabaja y se enfoca bien puede ir muchísimo más allá. Un niño que juegue al fútbol puede obtener un aprendizaje increíble, no sólo deportivo, que también, y además aprenderá a trabajar en equipo, a ayudar al compañero, aprenderá el valor del esfuerzo, a gestionar la frustración, a que a veces las cosas no son justas y aprenderá a gestionarlo, a manejar el error, a gestionar emociones… Y esto son aprendizajes maravillosos para el niño e increíblemente útiles para la vida.

 

Le seré crítico. Frases como ‘si quieres, puedes’, ‘no hay límites’… ¿No se están generando una altas expectativas y una falsa realidad?

 

Es cierto que ahora vemos una avalancha de este tipo de frases positivas, por ejemplo, en redes sociales. El positivismo es maravilloso, pero no podemos dejar de ser conscientes, por supuesto. Lo ideal es practicar el positivismo consciente y ser consciente también de que todo no es como queremos siempre. Conocer las fortalezas de cada uno es importantísimo, al igual que conocer los límites, que hay que saber que existen, y sólo sabiéndolo y aceptando su existencia podremos rendir al máximo y ser felices. No siempre que quieres, puedes, y no pasa nada, también hay que aprender a gestionar la frustración y seguir.

 

Como psicóloga, ¿qué opina del coaching?

 

En esto puedo darte una opinión como psicóloga pero también como experta en Coaching Deportivo, ya que después de acabar mi licenciatura en Psicología y especializarme en Psicología Deportiva decidí formarme en Coaching Deportivo ya que se trataba de una modalidad en auge. ¿Mi opinión? El coaching es simplemente una herramienta más de la psicología, que bien utilizada puede dar muy buenos resultados. ¿Cuál es el problema? Que la falta de regulación respecto al Coaching hace que cualquier persona con cualquier tipo de formación anterior pueda realizar un curso de unas horas en Coaching y pueda llamarse Coach, entonces quizás sepa aplicar una determinada técnica pero sin saber encuadrarla y sin conocer otras opciones para poder valorar qué técnica es mejor utilizar. Es como si cualquier persona pudiera hacer un curso para “curar catarros”, si acudes a él con un catarro quizás pueda ayudarte, pero no sabrá ni de dónde viene ese catarro, ni cómo podrá prevenirlo, y lo más peligroso todavía, quizás los síntomas que presentes parezcan un catarro pero no lo sea, por lo que estarán tratándote de una forma que no sólo no será efectiva, si no que puede incluso que te esté haciendo empeorar.

 

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Explíquenos cuál es su función en el club y cuáles son los retos que le suponen mayor dificultad.

 

En el CF Fuenlabrada yo trabajo tanto con el primer equipo como con el filial y también con la cantera. Con el primer equipo y el filial el trabajo es continuo como un miembro más del equipo, mientras que con el resto de la cantera trabajo en aquellos casos y momentos en los que se considera adecuado. La realidad es que es un reto continuo, en cualquier deporte en el que se compite cada semana debe serlo, y eso es precisamente lo más bonito. Cada futbolista, cada persona, tiene sus circunstancias y demanda cosas diferentes, vives la lesión con el lesionado, acompañas e intentas acortar la “mala racha” del delantero que no marca gol, trabajas con el futbolista que quiere mejorar un aspecto concreto… Les acompañas cada día a mejorar, a trabajar, a superar obstáculos, y ése es el reto.

 

Técnicos como Luis Enrique han potenciado la figura del psicólogo. ¿Les ayudaría que tuviera más visibilidad este tipo de profesionales ya que hay cuerpos técnicos que no lo hacen público?

 

Lo cierto es que volvemos siempre al mismo tema, y es que parte de la sociedad sigue sin ver la figura del psicólogo como algo natural. Hay equipos y deportistas individuales que ocultan que trabajan con profesionales de la psicología ¿Por qué? Supongo que porque creen que es un síntoma de debilidad. Yo personalmente me he encontrado con entrenadores con reticencias a trabajar con un psicólogo en su equipo porque lo veían como una amenaza, como si de alguna forma contar con un psicólogo en tu equipo significara que tú no sabes hacer bien el trabajo, y no hay nada más lejos de la realidad. El psicólogo deportivo es simplemente una figura más que se encarga de una parte concreta ya que tiene una formación y una experiencia para ello.

 

¿A los niños de hoy en día los ve más o menos preparados emocionalmente que la generación anterior?

 

Cada generación tiene unas peculiaridades y unas características diferentes y, lo cierto, es que la inteligencia emocional es algo que no se trabaja con los chicos. En la escuela no se hace y es algo que se supone que vas adquiriendo en tu vida, pero eso lo que hace es que tengamos carencias, bloqueos o mala gestión de nuestras emociones. Puede que sea cierto que, en general, intentamos proteger a nuestros chicos, con toda la buena intención, y que quizás esto haga que en ocasiones no les permitamos aprender a gestionar sus emociones de una forma correcta.

 

¿Cuáles son sus referentes en el mundo de la psicología?

 

Intento leer todo lo que puedo sobre psicología, infinidad de autores, de diversos estilos, vertientes, escuelas… Creo que de todos se puede aprender muchísimo. Por nombrar alguno, me gusta mucho el concepto de “Flow” de Mihayly Csikszentmihalyi y me parece que se le puede sacar mucho provecho en el mundo del deporte.

 

¿También cree que hay un exceso de competitividad en el fútbol base?

 

En muchas ocasiones, el fútbol base no se enfoca de la manera más beneficiosa para los niños. Es evidente de que el fútbol es un deporte y que en el deporte se compite, por lo que si no empatas siempre habrá una parte que gane y otra que pierda, pero en demasiadas ocasiones nos equivocamos enseñando a los niños que eso es lo único que cuenta y que todo proceso del futbol se limite al resultado del partido del fin de semana no es nada positivo. Los niños tienen que aprender, mejorar, superarse cada día, disfrutar y pasárselo bien y saber que, se gane o se pierda, hay cosas más importantes

 

 

¿Cómo explica los episodios violentos de padres en partidos de fútbol base?

 

Como ya he comentado, el fútbol bien enfocado es un proceso de aprendizaje maravilloso para los niños, que además les puede proporcionar un crecimiento deportivo y profesional enorme y hay padres geniales que colaboran enormemente en esto, pero lamentablemente hay otros que sólo son capaces de ver si el equipo de sus hijos gana o pierde el sábado y si su hijo ha marcado goles o cuantos minutos le ha puesto el entrenador. Lo que habría que hacer es educar a este tipo de gente, pero me temo que es un proceso largo y probablemente imposible en muchos casos. Son demasiadas las veces que la presencia de padres en partidos de niños es más negativa que beneficiosa, y donde sólo debería haber aplausos y ánimos lo que se ve son gritos, insultos, faltas de respeto y reproches. Los padres no son conscientes del daño que hacen a sus hijos con determinados comportamientos haciendo que el fútbol se convierta en ocasiones en algo horrible para ellos en lugar de en un juego con el que disfrutar.

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